Hace una década, las principales inmobiliarias estaban en manos de los bancos. En pleno boom del ladrillo se deshicieron de ellas vendiéndolas a los promotores o sacándolas a Bolsa. Pero la historia a veces es circular y, debido a la crisis, las entidades bancarias se han convertido ellas mismas en inmobiliarias, con miles de propiedades procedentes de embargos, impagos y promociones fallidas por falta de financiación.

Y es que inmobiliarias y familias deben a los bancos 300.000 y 600.000 millones de euros, respectivamente. Y con la recesión encima, unas y otras no pueden hacer frente a las letras en muchos casos, por lo que las ejecuciones por impago se multiplican.

Ante esa situación, la mayoría de bancos y cajas están constituyendo sociedades con el fin expreso de dar salida a esos pisos, llevando a cabo campañas entre clientes y empleados para ofrecérselos en condiciones ventajosas. El Santander abrió el fuego al anunciar el pasado mes la constitución de Altamira Santander Real Estate, para sacar al mercado su stock de propiedades por 2.700 millones. El banco que preside Emilio Botín ha tenido a 20.000 empleados como primeros destinatarios de su oferta, pero tras esa especie de prueba piloto, empezará a vender pisos al gran público a través de Internet y con catálogos en sus oficinas.

Pero el Santander no es el único. Banesto, a través de Promodomus, vende activos provenientes de cancelación de deuda por más de 1.000 millones de euros con las promotoras y prepara una iniciativa similar a la de Santander.

La CAM, Banco Sabadell, Unicaja, Caixa Galicia, Banesto, Caixa Catalunya, Cajasur, Banco Popular e Ibercaja, entre los más grandes, han constituido o preparan la constitución de sociedades para poner a la venta este inesperado patrimonio inmobiliario, según informaron a este diario las entidades. Además, Caja Madrid, Caja España, Caja Navarra y Caja Canarias también venden inmuebles procedentes de ejecuciones.

Algunas entidades no quieren dar mucha publicidad a estas iniciativas para no dañar su imagen de solvencia. De ahí que guarden celosamente el número de propiedades procedentes de los morosos. Los pisos se ofrecen en condiciones ventajosas con descuentos anunciados de entre el 20% y el 30% sobre el valor inicial. Algunas, como la CAM o Caixa Catalunya, ofrecen la financiación.

Precisamente, la CAM es de las más ambiciosas. La caja, que ya contaba con una sociedad (Mediterranean) para colocar inmuebles entre extranjeros con una cartera de 3.000 propiedades, ha creado Oportunidades Inmobiliarias CAM con el fin de sacar al mercado rápidamente en torno a 475 inmuebles en condiciones ventajosas. Además, la caja levantina iniciará la próxima semana una gran campaña publicitaria en Madrid para vender 103 pisos de la urbanización de Seseña (Toledo) entregadas por el promotor Francisco Hernando, El Pocero.

“Además de un precio ventajoso, con descuentos del 20%, ofrecemos al cliente financiación hasta el 100%. Y no sólo queremos ofrecer viviendas por el canal tradicional, sino que preparamos un portal de subastas permanente, una especie de eBay, para comercializar más ágilmente”, indica Charles de Ros, director de la división inmobiliaria.

Caixa Catalunya ofrece 3.000 viviendas que vende a través de Procam. El Banco Sabadell ha creado la sociedad Solvia Gestión Inmobiliaria para gestionar su patrimonio, que cuenta con propiedades de la antigua Astroc. El banco catalán va a ofertar a sus empleados, con importantes descuentos, pisos de su cartera como una promoción de nueva construcción en Sant Cugat del Vallès.

El Popular ha revitalizado su sociedad Aliseda con el nombramiento de Pedro Javier Rodera, ex consejero delegado de Reyal Urbis. Ahora deberá diseñar la estrategia de la entidad, con importantes activos, como los de la urbanización de El Pocero. Caixa Galicia y Unicaja anunciarán en los próximos días sendas iniciativas para la gestión de los activos que se han quedado por embargo o canje con las inmobiliarias.

Sin embargo, la estrategia de las cajas para rentabilizar este importante lastre pasa por un proyecto mucho más ambicioso: la creación de una única firma inmobiliaria que gestione conjuntamente los activos de todas las entidades. El grupo Ahorro Corporación, participado por las cajas, ha presentado un proyecto que debe ser estudiado por las entidades, aunque existen serias dificultades societarias para que salga adelante, según fuentes del sector.

Casa vieja en barrio pobre

Santander abrió la veda el pasado 12 de enero con su iniciativa Una oportunidad como una casa, ofreciendo a sus empleados pisos provenientes de su cartera de impagados con importantes descuentos sobre el precio original. “Hemos vendido más de 200 pisos en sólo dos semanas”, dijo Alfredo Sáenz, consejero delegado del banco a los analistas al presentar los resultados el 5 de febrero. “Y ahora vamos a extender la campaña a otros grupos”.

Según el catálogo del primer lote puesto a la venta, se trata de 655 inmuebles, casi todos ellos con más de 35 años de antigüedad, y en muchos casos a reformar. Los descuentos alcanzan hasta el 45%, sobre todo en los pisos de barriadas populares, muy castigadas por el paro. Así, podemos encontrar un piso de tres dormitorios y 109 metros cuadrados, de 35 años y a reformar, en el barrio de Villaverde de Madrid por 197.400 euros, frente a los 283.700 que tenía como precio original. O una vivienda en el paseo de Extremadura, de dos habitaciones y 84 metros y en buen estado por 224.600 euros, con un descuento de 100.000 de euros.

Fuentes del banco señalan que el próximo lote de 1.000 pisos ya incluye inmuebles de promociones nuevas, y que pronto se abrirá la oferta a todo el público.

Llama la atención que la mayor oferta del catálogo inicial -la cuarta parte del total- provenga de Murcia, con 143 pisos, frente a los 74 inmuebles en Madrid o los 52 de Barcelona. La elevada oferta de pisos en Murcia y en la Comunidad Valenciana no es sólo atributo de la oferta de Santander. El catálogo de Caja Madrid de pisos incluye 339 en Madrid, 219 en Alicante, 97 en Murcia y 69 en Valencia. Y es que la segunda residencia en la costa es la primera en resentirse por la crisis.

Fuente | elpais.com