Las medidas para atajar la crisis financiera mundial “deben dar prioridad a la solvencia de las entidades y formar parte de una visión global” a ambos lados del Atlántico, según la economista jefe de la unidad de Europa y Escenarios Financieros del Servicio de Estudios del BBVA, Mayte Ledo.

En el último cuaderno de ‘Política Exterior’, la experta recalca que las medidas adoptadas en Europa y Estados Unidos para afrontar la crisis definirán el modelo financiero del futuro, por lo que también “es clave evitar precipitaciones y diferencias regulatorias”.

La rápida extensión de la crisis destapada el verano pasado en Estados Unidos con las hipotecas ‘subprime’ ha puesto de manifiesto el carácter global del sistema financiero por lo que es vital adoptar un enfoque global, “incluso para las cuestiones regulatorias y de supervisión”, argumenta Ledo.

Según la economista jefe de la unidad de Europa de BBVA, es “muy importante” evitar que las eventuales diferencias regulatorias entre regiones “se conviertan en un factor que genere oportunidades de negocio” y derive en competencia desleal entre entidades en función de la zona en que radiquen.

A su parecer, el origen de la crisis financiera que se ha propagado por todo el mundo reside en gran medida en una relajación de estándares en el origen del crédito ante las enormes facilidades que ofrecía la innovación financiera para distribuir los riesgos asumidos a otros agentes.

INNOVACIÓN SÍ, PERO CON GESTIÓN DEL RIESGO.

Por esta razón, aunque la innovación financiera es buena en sí misma porque facilita el crecimiento del crédito y la economía, “debe ir acompañada de una correcta gestión de los riesgos en que se incurre”, con el fin de evitar los excesos que han provocado un freno en la actividad.

Ledo considera que las medidas adoptadas hasta el momento por los distintos gobiernos no han despejado las incertidumbres en el sector financiero, ya que las tensiones en los mercados de liquidez y de financiación persisten y tienen repercusiones sobre el crecimiento económico.

Así, estima que para que los mercados de financiación recuperen progresivamente su normalidad es preciso que los problemas del sector financiero dejen de causar una espiral de desconfianza y que finalmente se produzca un desapalancamiento importante de las entidades, que corrija los excesos cometidos en los últimos años.

Ledo incide además en que los planes que intentan proveer liquidez al sistema de forma masiva o que están orientados a la rápida capitalización del sistema bancario “deberían constituir un elemento clave para evitar un periodo lento de ajuste”.

Fuente | Europaress.es