La disparidad de ayudas que cada país está dando a sus bancos está provocando una guerra abierta entre los distintos Estados de la UE, por el serio riesgo de competencia desleal. La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, presentará hoy sus directrices sobre las ayudas bancarias para evitar que los Gobiernos nacionales privilegien a sus respectivos bancos.

Kroes ha acelerado su respuesta para mostrar su independencia frente a las presiones recibidas de Francia, Alemania y el Banco Central Europeo (BCE), que le piden más flexibilidad. El debate sobre las ayudas de Estado y los planes de estímulo a la economía será uno de los puntos principales de la cumbre de jefes de Estado y Gobierno que se celebrará en Bruselas los próximos días 11 y 12.

Kroes presentará hoy unas directrices que detallarán las normas generales que publicó el pasado 13 de octubre, a petición de Francia, Alemania y el BCE. La comisaria ya ha advertido de que “se tendrá en cuenta la situación individual de cada banco”. Su propuesta distinguirá entre las entidades que están al borde de la insolvencia, las que están expuestas a la desconfianza del mercado y las que pueden ser recapitalizadas para apoyar la economía.

La comisaria admite que se puede hacer una diferenciación previa de la situación de los bancos, pero considera que “en todos los casos se deberán presentar planes de viabilidad a la Comisión en el plazo de seis meses”. En todo caso, estos planes deberán establecer que las ayudas de capital público deberán ser amortizadas una vez las condiciones del mercado vuelvan a la normalidad.

Fuentes próximas a la Comisión indican que la comisaria mantendrá como criterio que las subvenciones deberán ser retribuidas con un interés del 10%, aunque se dará margen para tipos inferiores, según los casos.

“En cualquier caso”, señala Kroes, “las ayudas de Estado no deben aumentar los beneficios ni distorsionar la competencia”. Una advertencia que tiene que ver tanto con la polémica sobre la distribución de dividendos por parte de los bancos que han recibido ayudas como con los intereses pagados por los bancos por las ayudas recibidas.

A diferencia de EE UU, donde las ayudas a los bancos son concedidas por la misma autoridad económica, según los criterios establecidos en el plan Paulson, que cuenta con unos 700.000 millones de dólares (540.000 millones de euros), en Europa cada Gobierno decide la cuantía y las condiciones de las ayudas públicas.

El vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, ha mostrado su inquietud por la distorsión que pueden aportar estas ayudas y la competencia desleal para bancos de países como España, donde no hay planes de recapitalización.

Alain Lamassoure, eurodiputado por el Partido Popular Europeo, considera que con la excusa de salvar a los bancos de la crisis “estamos en una plena guerra económica”. Lamassoure, en un reciente encuentro, se mostró en desacuerdo con que “las reglas de la competencia se tengan que aplicar con flexibilidad”.

El problema está en la recapitalización de bancos que reciben ayudas públicas para mejorar su solvencia. El diputado expresa su inquietud por el caso del banco francés BNP, que adquirió una participación del 75% de la sección bancaria de Fortis en Bélgica y Luxemburgo, tras haber recibido ayudas públicas en Francia de 2.500 millones de euros. La operación fue autorizada por la Comisión el día 3, porque se “considera que el dinero de las ayudas no fue utilizado para adquirir el banco belga”, según Competencia.

Kroes anticipa su posición unos días antes de la cumbre y de la que están especialmente pendientes Francia y Alemania, por la aprobación por Bruselas de la recapitalización de sus bancos.

Fuente | elpais.com