La caja se presta a una salida parcial de Repsol y a cofinanciar la entrada de Lukoil

Al informar de que está negociando vender parte de sus acciones en Repsol YPF, La Caixa y su brazo inversor Criteria enterraron ayer oficialmente el carácter “estratégico” de su inversión en la petrolera, que tiene dos décadas de antigüedad.

La presencia de la entidad financiera catalana en Repsol -que, si la operación Lukoil va adelante, se quedará en un 6% según fuentes financieras, y que sólo venderá si Sacyr cierra un acuerdo con la primera petrolera privada de Rusia-, siempre se había explicado así: se trataba de defender con un escudo el control de Gas Natural. La gasista española se cogobierna con un pacto conjunto entre La Caixa (37,46%) y Repsol (30,8%). Hasta el asalto a la presidencia de la petrolera protagonizado por Antoni Brufau en 2004, cuando la caja hizo valer su posición de accionista clave y forzó la salida de Alfonso Cortina, La Caixa y Repsol se habían ido persiguiendo como el gato y el ratón.
“Inquietud”

La ruptura de este pacto de control conjunto es uno de los aspectos clave de esta historia. Y es parte de la letra pequeña de una operación que genera “inquietud” y “malestar” en algunos sectores de Gas Natural, escépticos sobre la posibilidad de que un socio ruso que controle casi un 30% del capital de uno de sus dos grandes accionistas, Repsol, no acabe teniendo un papel relevante en el mapa energético español. Y es que hoy, la gasista está en plena compra de la eléctrica Unión Fenosa y consolidarse como tercer actor del sector, tras Endesa e Iberdrola.

La compañía gasista declinó ayer pronunciarse sobre “los contactos de sus accionistas”. Pero fuentes de la empresa destacaron la “tranquilidad relativa” que en teoría puede tener Gas Natural: es “lógico que La Caixa intente blindar a Gas” y, de todos modos, si Lukoil se erige finalmente como primer accionista de la petrolera, con un 29,9% de las acciones, “no tendrá suficiente peso como para forzar un cambio de estatutos” que elimine el tope del 10% de los derechos de voto que por ahora puede ejercer.

De ahí que uno de los interrogantes principales de esta operación sea por qué un grupo como Lukoil que no va sobrado de dinero estaría dispuesto a pagar lo que pide la constructora de Luis del Rivero (al menos, 26 euros por título de Repsol) para comprar un 29,9% de las acciones y controlar sólo un 10% de facto cuando podría comprar un 10% en el mercado pagando la mitad del dinero (ayer Repsol cerró a 13,91 euros).

Así las cosas, ¿por qué vende La Caixa? Porque su voluntad de vender fue oficializada a primera hora de la mañana en sendos comunicados de la caja y de Criteria a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En ellos, confesó “estar negociando con quien actúa como representante de Lukoil” que, si hay fumata blanca entre Sacyr y Lukoil (y La Caixa añade que “no tiene conocimiento” de que exista acuerdo alguno), los rusos “podrían en paralelo adquirir parte” de su participación” en la petrolera. Y la implicación de la caja para facilitar la operación llega incluso hasta plantearse ser un “posible financiador” de la entrada en Repsol.

Fuentes financieras subrayaron que Criteria salió a Bolsa con “vocación de desinvertir” en su voluminosa cartera industrial, para acentuar el peso de sus inversiones de carácter financiero. Estas últimas suponen una quinta parte del total, y la idea es que pivoten entre un 40% y un 60% a medio plazo. La Caixa busca hacer caja para acometer nuevas operaciones que la refuercen en el mapa bancario internacional, y, pese a que la entidad que preside Isidre Fainé y dirige Juan María Nin cuenta con una liquidez de 26.491 millones de euros, el repliegue parcial en Repsol sería la primera oportunidad seria de desinvertir que se le presenta desde que Criteria se estrenó en el parqué. Y, a diferencia de Sacyr, que sólo intenta no perder dinero, la antigüedad de la inversión de la caja le asegura vender con plusvalías. Al cierre de ayer, la participación de La Caixa (12,7% en Repsol) valía 2.156,71 millones. A 31 de diciembre de 2007, las plusvalías acumuladas eran de 1.506 millones, y entonces cada acción de Repsol rondaba los 24 euros. Así, aunque a los precios actuales las plusvalías serían muy inferiores (861 millones), si Del Rivero lograra vender al precio que quiere, al menos a 26, la caja sacará tajada.

Fuente | elpais.com