Ni está todo perdido, por el rechazo generalizado hacia la candidatura de Lukoil, ni resultará tan fácil como se vendió a la petrolera rusa, a la que se atrajo con el cebo de una simple subrogación del crédito de Sacyr. Los 48 bancos acreedores de la constructora, a la que prestaron 5.175 millones de euros para comprar el 20% de Repsol, no están dispuestos a aceptar las condiciones ofrecidas por la caja catalana, que tendrá que aceptar una negociación a la baja si quiere sacar esta operación adelante.

Los acreedores lo tienen bastante claro. “Tendremos que llegar a un acuerdo que pase por una reducción de la deuda y por la aportación de colaterales líquidos, que sean de materialización inmediata. No valdrán activos que necesiten un proceso de venta”, explica el número tres de un importante banco nacional. Es decir, podría haber subrogación de una parte importante del crédito, en torno al 80% (4.000 millones), y aportación de nuevas garantías, más allá de las depreciadas acciones de Repsol.

Estas condiciones generales marco dibujarían un escenario accionarial distinto al previsto inicialmente por el equipo de Isidre Fainé. De esta manera, Sacyr tendría que permanecer en el capital con un porcentaje minoritario, mientras que La Caixa-Criteria vendería un porcentaje menor de Repsol del previsto, teniendo que reducir así sus expectativas para aflorar plusvalías por valor de 2.000 millones, de acuerdo con las estimaciones realizadas por uno de los bancos del sindicato.

“No puede ser que en esta operación alguien gane dinero y los demás tengamos que seguir atrapados en el sindicato”, explica de manera diáfana el primer ejecutivo de un banco extranjero. “La Caixa, que apenas participa en el préstamo a Luis del Rivero, tendrá que asumir más riesgo y permitir que algunos bancos puedan rebajar su exposición o salirse (caso de las cajas)”. El cambio de cromos no es suficiente. “¿De qué nos sirve cambiar riesgo Sacyr por riesgo ruso?”, se preguntan en voz alta desde otro de los bancos.

Ni siquiera la aventurada disposición de La Caixa a financiar la compra del 9,9% de Repsol que Lukoil tendría que realizar para llegar al 29,9% está asegurada. “Creo que se precipitaron asumiendo este compromiso. Ningún banco que esté fuera de la operación quiere entrar”, subrayan desde un banco británico. “Y la caja no puede asumir sola esa cantidad de crédito (más de 2.000 millones)”. Así, sólo parece segura la salida para los porcentajes de Mutua Madrileña (2%) y Caixa Cataluña (1,6%), el resto está por ver.

Hasta llegar a un acuerdo, las conversaciones van siguiendo su curso. Esta semana habrá nueva ronda de contactos, sobre todo después de que el ruido político/mediático haya menguado sustancialmente. Gracias, sobre todo, a que desde La Moncloa se haya mantenido una posición firme, a pesar de las críticas, a la hora de aceptar a Lukoil como la solución de urgencia menos mala de entre las posibles y con las condiciones planteadas (mantener a la dirección española) para resolver el dilema Sacyr-Repsol-Bancos.

Fuente | cotizalia.com