Empresas, banca y Gobierno se enfrentan por las dificultades para conseguir financiación

Liquidez es una palabra mágica en los tiempos críticos que corren. Si las empresas la tuvieran, no tendrían que recurrir a la banca a pedir créditos, y si las entidades dispusieran de ella tendrían menos reparos en conceder la financiación que les reclaman. Pero ni unos ni otros la tienen. Por eso este jueves se enzarzaron en una guerra en la que el Gobierno también participó: para ayudar a ambos bandos y a ninguno porque ni entidades ni empresarios están satisfechos con las ayudas anunciadas ni con los mensajes transmitidos.

El presidente de la patronal empresarial (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, pidió en presencia del presidente del Gobierno que el crédito llegue a las pequeñas y medianas empresas “de una vez” porque es imprescindible para que sigan existiendo. Para ello, consideró necesario que se acelere la puesta en marcha de las medidas gubernamentales anunciadas, que si bien calificó de adecuadas, también dijo que llegan tarde y soninsuficientes.

Dinero de los contribuyentes

José Luis Rodríguez Zapatero le replicó que él es el primer interesado en que las ayudas se apliquen cuanto antes, pero que no es posible hacerlo de inmediato porque el dinero es de los contribuyentes y han de seguirse unos trámites para garantizar que se hace buen uso de él. En todo caso, se comprometió a redoblar los esfuerzos con las entidades financieras para que llegue el crédito a las empresas. Lo que no precisó fue si aumentará las ayudas al sector financiero o presionará más para que conviertan en créditos los fondos que están captando en las subastas instauradas para inyectarles liquidez. Sea cual sea la fórmula, la promesa de Zapatero ante cientos de empresarios fue que “ninguna empresa tenga que cerrar por no tener liquidez”.

Aunque sus palabras se interpretaron en ámbitos económicos y políticos como un aviso al sector financiero, más serio fue el que dio el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, que amenazó a las entidades con aplicarles “medidas extraordinarias” si no dan crédito a las empresas.

Y las entidades financieras se defendieron asegurando que no han dejado de prestar, pero que no pueden aumentar la financiación al ritmo de los años anteriores porque hay menos demanda y menos proyectos solventes. Eso les obliga a ser más exigentes en la concesión. El secretario general de la patronal de banca, Pedro Pablo Villasante, lo resumió diciendo que no van a dejar de prestar porque es su principal negocio, pero “no vamos a hacer préstamos que no podamos recuperar”. Y contra esa idea no sirven ni las plegarias de las empresas ni la presión del Gobierno, por mucho que haya dispuesto ayudas para que consigan liquidez.

Ayudas insuficientes

En medio del fuego cruzado intercedió el presidente del ICO, Aurelio Martínez, quien calculó que las ayudas que facilitará el Gobierno a las empresas y las subastas para la banca sólo introducirán 90.000 millones en el sistema el próximo año, cuando las necesidades reales de financiación serán 230.000 millones. Los 150.000 millones que faltan los tendrán que poner las entidades financieras, que tienen serias dificultades para conseguirlos. Por eso, Martínez reconoció que, aunque las medidas no son suficientes, no se pueden hacer más esfuerzos públicos. Su conclusión: “Nos queda un año complicado”.

Fuente | publico.es