La operación de fusión de BBK y Kutxa fue rechazada ayer noche, después de que en la asamblea de la caja guipuzcoana no se consiguieran los votos necesarios para aprobar este proyecto, mientras que en la de la entidad vizcaína se dio el visto bueno a la integración. Al hecho de que faltaba un voto en la asamblea de Kutxa para que se pudiera aprobar, se sumó el cambio de postura de tres vocales que, en teoría, iban a apoyar la operación. Ambas cajas celebraron esta tarde sendas asambleas extraordinarias en las que se sometía a aprobación el proyecto de fusión, que las dos entidades acordaron en sus respectivos consejos de administración el pasado 30 de octubre.

A la asamblea de Kutxa acudieron los 100 representantes de este organismo y para la aprobación del proyecto se precisaba del apoyo de dos tercios de los asistentes, es decir 67 votos. En principio, estaban garantizados 66 votos a favor y únicamente se lograron 63, mientras que 33 votaron en contra de la operación y se registraron cuatro abstenciones. En concreto, se contaba con los apoyos de PNV y EA, que tienen 50 representantes, con el de CC.OO. (9), con Pixkanaka (2), Aralar (1), con EB (4). Entre los que habían anunciado su voto contrario, sumaban 34 votos. En concreto, estaban el PSE, con 18 representantes, el PP con tres compromisarios, la izquierda abertzale con once (ocho de Banatuz, uno de LAB y dos de ANV) y el sindicato ELA (2). Entre los que promovían la fusión, existía la convicción de que finalmente se iba aprobar con más de los votos precisos, bien por inasistencias a la asamblea o bien por los cambios de postura personales.

En concreto, tres de los votos que en teoría eran para el sí a la fusión fueron a la abstención. También una persona de las que, previsiblemente iba a votar en contra, se abstuvo, ya que finalmente fueron cuatro las abstenciones. Finalmente, no se produjo ninguna inasistencia pero sí hubo cambio de posturas, entre los que, en teoría, iban a apoyar la fusión. El hecho de la votación fuera finalmente secreta, atendiendo a la petición realizada por el PSE-EE y la plataforma Banatuz, abre todas las posibilidades respecto a quién no cumplió con lo establecido desde sus organizaciones.

Una de las opciones que ya se apuntan desde algunas formaciones es que tres de los cuatro miembros de EB, que pertenecen al sector crítico a Javier Madrazo, siguieron las directrices de la formación de votar a favor, a pesar de que ayer manifestaron su intención de hacerlo. En todo caso, aunque hubieran cumplido con la resolución de la Presidencia de EB de apoyar la fusión, hubiera faltado todavía un voto para que pudiera haber salido adelante.

Xabier de Irala, presidente de BBK, lamenta el fracaso

En el caso de la BBK, la operación de fusión fue aprobada en la asamblea general con 68 votos a favor y 26 en contra. El acuerdo alcanzado entre PNV y CC.OO. garantizaba que se iba a contar con el respaldo necesario. Tras el fracaso de la operación, el presidente de BBK, Xabier de Irala, lamentó que se ha perdido “la oportunidad de crear una herramienta sin precedentes para hacer frente a la crisis y para contribuir al progreso económico de nuestro país y a su cohesión social”. No obstante, señaló que la caja vizcaína no renunciará a convertirse en “la Kutxa de referencia en Euskadi”.

Por su parte, el presidente de la Kutxa, Xabier Iturbe, mostró su “decepción” personal y de “todos los que han trabajado en el proyecto” de fusión de la entidad de ahorro guipuzcoana y la BBK, por el rechazo al proyecto, aunque anunció que seguirá trabajando por este proyecto, cuyo plan “ya está establecido y seguirá adelante”. De haber salido adelante este proyecto, la nueva entidad, a la que BBK y Kutxa esperaban que se sumara la Vital en el futuro, iba a ser, desde su inicio, la tercera caja de ahorros del Estado por beneficios y patrimonio neto, tan sólo por detrás de La Caixa y Caja Madrid.

El balance de la nueva caja hubiera tenido un activo de 49.300 millones, un pasivo de 43.200 millones y un patrimonio neto de más de 6.100 millones. La mitad de sus oficinas hubieran estado en Euskadi y representarían el 19,1 por ciento del total de oficinas bancarias de Euskadi. La aportación de BBK a la nueva caja iba a ser del 60% y la de Kutxa del 40%, calculados en función de los activos totales consolidados, solvencia en términos de patrimonio neto consolidado, rentabilidad en términos de beneficio neto atribuido al grupo y Obra Social, en términos de aportación anual a la misma.

Tras esta decisión, BBK y Kutxa seguirán, de momento en solitario, su actividad, al igual que la Vital, que se había quedado fuera de esta operación. Los responsables de las cajas no renuncian a este proyecto, pero se desconoce cuándo podrá volver a ser planteado, aunque no hay ningún impedimento estatutario ni legal para que se vuelva a presentar.

Fuente | cotizalia.com