La presidenta madrileña quiere colocar a un hombre de su confianza al frente de la caja

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, está dispuesta a hacerse con el control de la segunda caja de ahorros española, Caja Madrid. Para ello prepara la reforma de la ley autonómica de Cajas de forma que forzará el relevo de su actual presidente, Miguel Blesa, para facilitar la incorporación de una persona de su confianza. Este sería su actual vicepresidente, Ignacio González.

La reforma de la ley de Cajas madrileña tiene como objetivo incrementar el peso del Gobierno regional, disminuyendo la presencia en los órganos de gobierno de las llamadas entidades representativas. Para ello se ha tomado como punto de referencia la legislación valenciana. Con esta reforma se pretende que los consejeros elegidos por la Asamblea de Madrid pasen de representar el 10% al 25%, igualando los consejeros que eligen las corporaciones municipales. Los impositores se quedarían con el 33%, los empleados pasarían del 9% al 12% y las entidades fundadoras pasarían del 20% al 5%.

Esta reforma ha contado con la oposición del sector, que lucha por una despolitización de los gobiernos regionales, como viene reclamando el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás.

Pero, además, ha contado con la radical oposición de los dirigentes nacionales del PP. Desde Génova se propugna un gran consenso con los principales partidos para garantizar la estabilidad en los órganos de gestión de las cajas de ahorros como uno de los elementos esenciales para hacer frente a la crisis financiera.

Esta es la razón por la que se está intentando favorecer una especie de pacto entre los dirigentes de PSOE y PP en el ámbito nacional que cuente con la aceptación de los partidos regionales. Se trata de buscar un presidente de consenso, propuesto por el PP, y un vicepresidente que sería propuesto por los socialistas y contara asimismo con la aceptación de todos.

El perfil es de personas que no estén en política y con reconocimiento en el mundo económico y financiero. Esta es la razón por la que sonaban los nombres de Rodrigo Rato y Jordi Sevilla. Sin embargo, hasta el momento Esperanza Aguirre sigue manteniendo su proyecto de colocar al frente de la entidad a Ignacio González. La presidenta madrileña ha hecho caso omiso a las críticas que coinciden en rechazar la incorporación de un político en activo a la dirección de la entidad.

La intención de Miguel Blesa era presentarse de nuevo a la reelección en abril. Sin embargo, los representantes del Gobierno madrileño en la entidad estiman que la actual ley limita el mandato a doce años desde su nombramiento, por lo que tendría que haber dimitido ya. Blesa sostiene que son doce años desde que se aprobó la ley madrileña de Cajas. En el fondo de la polémica se encuentra el duro enfrentamiento entre ambos, agudizado por la venta del 10% de Endesa en contra de la opinión de Aguirre.

Fuente | lavanguardia.es