El debate de si bancos y cajas han cerrado el grifo del crédito sigue engordando. Mientras las entidades aseguran que siguen concediendo financiación a toda petición solvente que les llega, el Gobierno y los clientes mantienen que el grifo está cerrado.

Los datos que ayer publicó la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) muestran que la financiación no fluye a raudales y que podría haberse iniciado la sequía. En 2008, las cajas concedieron 140.000 millones de euros en créditos nuevos. Eso permitió que el saldo creciera un 6,6%. Pero si se analiza en detalle, se ve que en la segunda mitad del ejercicio los crecimientos del crédito a hogares y empresas fueron cada vez menores y en diciembre se situaron en negativo.

Fuentes de las cajas dicen que diciembre es un mes de consumo y no de pedir créditos. Cayeron un 0,1% hasta situarse en 887.819 millones (en diciembre de 2007 habían crecido un 0,3%). Es la primera caída desde diciembre de 2003, cuando se redujeron un 0,6%. Habrá que esperar a los próximos meses para ver si la tendencia se consolida.

Datos como los conocidos ayer son a los que se agarran los gobiernos europeos para insistir a las entidades en que deben conceder más créditos para intentar salir de la crisis económica. En el Ecofin dejaron claro que una de sus principales preocupaciones es encontrar una fórmula para poder obligar al sector financiero a conceder préstamos a cambio de las ayudas públicas.

De momento, cada país va por un lado y eso está generando tensiones entre ellos. Para intentar aliviarlas y para minorar la posibilidad de que en el futuro se produzcan crisis como la actual, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet defendió ayer que el BCE podría asumir una función de árbitro para moderar conflictos entre organismos reguladores nacionales.

Además, se declaró “personalmente dispuesto” a que este organismo asuma “un papel importante” en el control de los mercados financieros, cuya falta de transparencia fue uno de los desencadenantes de la crisis. Pero, añadió, eso sólo sería posible “con el apoyo del Parlamento Europeo y los Gobiernos de la UE”.

Mientras, los problemas en grandes bancos europeos se agrandaron ayer. Barclays cayó un 9,33% en bolsa (ha perdido el 64% en siete sesiones) por el temor que existe en el mercado de que sea nacionalizado. Y las acciones de KBC Groep, el tercer mayor grupo financiero belga, descendieron un 21,4%, mientras el Gobierno prepara el segundo paquete de rescate bancario, informa Bloomberg.

El BCE descarta la deflación en la UE

1. Dificultades sin deflación. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, cree que 2009 será un año “de profunda desaceleración y grandes dificultades”, pero no ve riesgo de deflación en la eurozona. Prevé un proceso de desinflación, de forma que la subida de precios sea inferior al 2%.
2. La eurozona no está en peligro. Ante las especulaciones que han surgido en los últimos días sobre la posibilidad de que la eurozona esté en peligro, el presidente dijo que le parece “una idea fuera de lugar”. Destacó la independencia de los países para luchar contra la crisis. “Son ellos –dijo– los que tienen que hacer una política sostenible”.