La banca española hará un uso “muy importante” de la segunda subasta de liquidez que se celebrará el próximo 11 de diciembre, según estimó el profesor de la Universidad de Valencia Joaquín Maudos, quien presentó hoy un análisis del sector bancario español en la Fundación BBVA.

Maudos argumentó que la puja se celebrará después de la reunión del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) del día 4, en la que, previsiblemente, se recortarán los tipos de interés, actualmente en el 3,25%, tal y como ha dejado entrever el instituto emisor europeo y dan por descontado los analistas.

Este experto consideró que la segunda subasta del Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF) creado por el Gobierno y dotada con hasta 30.000 millones de euros, ampliables a 50.000 millones, es un paquete “importante para reforzar la confianza” del sistema financiero español.

De la misma forma, Maudos se refirió al aval del Tesoro para realizar nuevas emisiones que las entidades financieras podrán solicitar hasta el próximo miércoles día 3, y que pone a disposición de las entidades un total de 100.000 millones euros este año.

“Los avales despejarán el problema fundamental de confianza”, consideró el autor del libro ‘El sector bancario español en el contexto internacional. Evolución reciente y retos futuros’, que también firma Juan Fernández de Guevara, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.

Maudos consideró que estos mecanismos facilitados por el Gobierno contribuirán a reactivar la actividad bancaria, ya que los créditos al sector privado crecen a menor ritmo, tanto por el descenso de la demanda de crédito como por el hecho de que la banca “eleva el listón en la concesión” ante la incertidumbre que presenta el panorama actual.

Sobre un eventual proceso de compras y fusiones en el sector financiero español, el profesor de la Universidad de Valencia pronosticó que, aunque la banca española ya goza de gran tamaño, “todavía asistiremos a un crecimiento de la consolidación”, y recalcó que las entidades más proclives a este proceso son las de menor tamaño.

No obstante, Maudos aclaró que en este escenario cobra importancia la regulación de las comunidades autónomas y anticipó, sobre todo, fusiones selectivas, más de índole internacional que doméstica, dentro del contexto de mercado único a raíz de las menores barreras a operaciones transfronterizas y de las exigencias de reducciones de costes.

Sin macroampliaciones a la vista

Respecto la necesidad de que la banca española lleve a cabo ampliaciones de capital, Maudos aventuró que no ve “grandes ampliaciones” en el futuro, si bien incidió en que se trata de una decisión puntual que deberá abordar cada entidad en función de su situación y teniendo en cuenta que el mercado puede penalizar determinados ratios.

“Es normal que la banca española se queje de los proteccionismos, porque saldrá peor parada en las estadísticas cuando sus fundamentales son mejores”, dijo el experto, en alusión a las inyecciones de capital llevadas a cabo por muchos países europeos, por lo que se mostró partidario de una mayor coordinación de las medidas tomadas por los Estados en la UE.

En este sentido, recalcó que la solvencia de la banca española “es elevada”, del 11,4% en diciembre, por lo que supera con holgura el 8,6% mínimo regulatorio exigido por Basilea, aunque es ligeramente inferior al 11,8% de la media europea, según datos de 2007, y se ve reforzada con una cobertura del 84,3% a septiembre de 2008.

El acelerón de la morosidad

El profesor recalcó además que el sistema bancario español destaca a escala internacional por presentar un elevado nivel de provisiones en relación a la morosidad, aunque ésta “ha repuntado de forma acelerada” y se ha multiplicado por tres desde diciembre (0,7%), hasta situarse en el 2,63%.

“De momento la tasa es reducida desde un punto de vista histórico” ya que todavía se encuentra lejos del 8,9% al que llegó en la crisis de 1993, y tras la nueva circular contable la mora se reconoce antes, recalcó el experto durante la presentación en la Fundación BBVA.

El aumento acelerado de la morosidad, la dependencia de las actividades inmobiliarias, las fuentes de financiación más caras, la costosa red de sucursales y las mayores necesidades de recursos propios son los principales retos que debe afrontar la banca española que, no obstante, se encuentra “en una buena situación de partida” en términos de solvencia, eficiencia y rentabilidad.

Freno a la expansión de la red

En este contexto, concretó que asistimos a “una ligera marcha atrás en la expansión de la red de sucursales” para afrontar los mayores gastos operativos, ya que las dificultades del entorno obligan a las entidades a replantear su estrategia.

La actual incertidumbre en los mercados financieros, la ralentización generalizada del crecimiento económico y el retroceso en España del mercado inmobiliario “representan serios desafíos para el desarrollo de la actividad bancaria en el futuro inmediato” dada la amenaza que supone este nuevo entorno, advirtió Maudos.

Fuente | cotizalia.com