Puede que los necesitemos. De hecho, puede que en breve haya pocos Estados que puedan despreciarlos. Es más, sólo en el primer trimestre de 2008 los fondos de riqueza soberana aportaron más de 30.000 millones de dólares para recapitalización de instituciones financieras en Estados Unidos. Y eso antes de lo más crudo del crudo invierno. ¿Es España la siguiente escala? Para el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que organizó la semana pasada un foro con algunos de los principales fondos del Golfo Pérsico, hay pocas dudas. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, sin embargo, tiene más. En una separata de su último Informe Anual, el Banco de España asegura que las resistencias que encuentran estos fondos en las economías desarrolladas “se derivan de la falta de transparencia y la insuficiencia de buenas prácticas de gobierno corporativo, en general, por parte de estas instituciones”.

Aunque admite que los fondos soberanos se han convertido en proveedores de recursos fundamentales para equilibrar las necesidades financieras en los mercados globales, el supervisor estima conveniente “crear las condiciones internas de gobierno corporativo y externas de vigilancia de los organismos internacionales para asegurar que sus decisiones de inversión responden a razones estrictas de rentabilidad-riesgo”. Y es que el Banco de España recuerda no sólo que ya se han promovido diversas iniciativas internacionales para instaurar un código de conducta de estos fondos, sino que sus inversiones implican en algunos casos la traslación de derechos de decisión y control de empresas privadas y, “a veces, en sectores estratégicos a entidades foráneas de carácter público o semipúblico”.

Además, la información sobre la gestión de dichos fondos, constituidos por activos del sector público distintos de las reservas internacionales y cuyo objetivo final es invertir bajo criterios de rentabilidad a largo plazo, “es relativamente escasa y poco precisa”, lamenta el organismo que encabeza Fernández Ordóñez. En esta línea, apunta como otro problema el limitado desarrollo institucional y de la economía de mercado en algunos de sus países de origen. Todo sin cuestionar su peso futuro. El Banco de España prevé “tanto la constitución de nuevos fondos como un aumento del volumen de los activos gestionados por los actualmente existentes. Por consiguiente, en los próximos años la importancia de los fondos de riqueza soberana irá en aumento y contribuirá a la mejora de las perspectivas de desarrollo futuro en los países promotores”. Más de 30 países ya cuentan con este instrumento de inversión.

Allanar el camino a las empresas

¿Cuenta España en esa expansión? Así lo quiere al menos el ministro de Industria, que aprovechando el foro inversor ha dejado caer cuáles son los principales focos de interés del Gobierno. En primer lugar, venderles España, que compren deuda pública. Sebastián es consciente de que los planes de rescate en marcha del sector financiero no se pagan solos. En segundo lugar, mediar para allanar el camino a las empresas. El Gobierno ha querido convencerles de que existen oportunidades de negocio a medio y largo plazo, en sectores delicados como el inmobiliario. Sobre todo en la costa. No es de extrañar pues la presencia de compañías como Marina D’Or, que ya hizo su incursión en Dubai, en el encuentro organizado por Invest in Spain, una institución creada para la atracción de inversión extranjera y dependiente del propio Ministerio de Industria.

Otra cosa bien distinta es que los fondos soberanos abracen la idea. Fuentes presentes en el foro de inversión y conocedoras de las reuniones bilaterales mantenidos en el mismo por los árabes con empresas como el Santander, Telefónica, Sacyr o Abertis, entre otras presentes, se muestran muy pesimistas. “Más bien dio la impresión de que venían arrastrados, por compromiso político y para cubrir el expediente. No hay que olvidar que ellos tampoco han quedado a salvo de las turbulencias. De hecho, uno de los fondos se ha visto pillado en Lehman Brothers. Por ejemplo, Mubadala Development Company, vehículo de inversión del Emirato de Abu Dhabi, aseguraba sotto voce que quiere tomárselo con calma en los próximos dos años. La Abu Dhabi Investment Company hablaba de retornos del 15% en las inversiones; hoy en día un auténtico sueño. Sin contar con que también tienen su particular burbuja inmobiliaria. Si hacen algo serán tomas de participación pero sin la búsqueda de control u operaciones muy puntuales”, aseguraba bajo condición del anonimato.

¿Preocupación por advertencias como las que lanzaba Fernández Ordóñez? “Estamos hablando de inversores sofisticados. Además, al menos aquí sabemos de dónde sale el dinero –aseguraba uno de los presentes-. Más prevenciones me ofrecen los inversores rusos”. En el foro participaron cuatro fondos soberanos y cinco semisoberanos, controlados por jeques. La estrella por excelencia de la reunión fue la Abu Dhabi Investment Authority, cuyo tamaño ronda el billón de dólares y, junto al de Kuwait, es el más antiguo. Establecido en 1976 por el Gobierno de Abu Dhabi, fue la primera compañía de inversiones de los Emiratos Arabes Unidos y actúa como un fondo de inversión. En su conjunto, los fondos que asistieron a las jornadas controlan activos por un valor superior a los tres billones de dólares.

Fuente | Cotizalia.com