Este año, los fondos de inversión tienen la batalla perdida frente a los depósitos. Mientras los fondos pierden más de un 20% de su patrimonio a cierre de septiembre, los depósitos se han incrementado en torno a un 24% en los últimos doce meses. En muchas ocasiones, sin embargo, los depósitos que colocan las entidades no son meras imposiciones a plazo, sino que vienen con un apellido que se ha puesto muy de moda en los últimos meses: «estructurado».

Estos productos dan la posibilidad de invertir en el mercado, habitualmente con el capital garantizado. No obstante, en ocasiones presentan abundante letra pequeña, exclusiones, garantías con límites estrictos, condiciones casi imposibles de cumplir y cálculos matemáticos para hallar la rentabilidad sólo comprensibles por científicos. En estos momentos de incertidumbre, para acertar al contratar un estructurado conviene apostar por los productos más claros, con mejores garantías y referenciados a activos con mayores perspectivas de revalorización.

Garantías claras

Los depósitos estructurados no funcionan como un depósito tradicional. Por lo general, están formados por dos segmentos de inversión: uno que ofrece un tipo de interés fijo en un periodo corto de tiempo y otro tramo de inversión cuya rentabilidad dependerá de la evolución de una o varias, acciones, índices bursátiles, divisas u otros activos de inversión. Es en las condiciones de este segundo segmento, de interés variable, en el que más debe fijarse el ahorrador. En estos momentos, quienes estén interesados en estos productos deben apostar, sobre todo, por los que tienen el capital garantizado 100% y sin peros, es decir, sin exclusiones o límites que anulen dicha garantía. Víctor Alvargonzález, director general de Profim, asegura que hay mucha variedad de productos de este tipo. «Los buenos estructurados son los que tienen el capital totalmente protegido, ofrecen un mayor porcentaje sobre la revalorización de los activos a los que están referenciados y calculan su rentabilidad punto a punto, es decir, huyen de las medias», comenta. En su opinión, con estos productos el ahorrador puede beneficiarse de una posible revalorización bursátil a medio plazo, sin que su dinero corra riesgo. Para que esto sea así, hay que evitar contratar estructurados que especifican que la garantía se anula si ocurren determinadas circunstancias, como por ejemplo que la Bolsa baje un 10% en una sesión. En principio, pueden parecer situaciones muy difíciles de cumplir, pero en la actualidad, ante la histeria e irracionalidad bursátil, conviene no confiarse. De los estructurados complicados hay que huir.

Rentabilidad asegurada

En el mercado, además, hay productos que ofrecen una rentabilidad fija aunque baje la Bolsa en el periodo de vigencia del estructurado. Esto evita que el ahorrador tenga su dinero secuestrado a interés cero durante un plazo considerable (los estructurados se contratan a plazos medios de entre cinco y ocho años, según el Banco de España). En Caixa Galicia y CAI han comercializado en los últimos meses estructurados que garantizan al menos un 2% nominal aunque los índices a los que están referenciados los productos (el euríbor o el Ibex) caigan.

Fuente | ABC.es