Las entidades financian desde la puesta en marcha de una pequeña empresa hasta la compra de un inmueble

Endurecimiento de condiciones

Las pequeñas y medianas empresas representan el 99% del tejido empresarial español, aunque la actividad diaria de las pymes no es ajena a la coyuntura económica actual. Son muchas las que reconocen estar atravesando momentos difíciles porque necesitan obtener liquidez para poder financiar el día a día de sus negocios. En el otro extremo, las entidades bancarias capean el temporal con el lanzamiento de productos especializados para este sector. Ante este panorama, las perspectivas de crecimiento del saldo crediticio para pymes auguran una importante ralentización con respecto a años anteriores.

Hasta el año pasado el contexto económico era muy positivo para favorecer la concesión de líneas de financiación a pymes. Durante el año 2006 las entidades bancarias prestaron a las empresas un total de 743.500 millones de euros, según un informe de la consultora DBK, debido a que los tipos de interés eran muy bajos y a la fuerte inversión empresarial que se produjo en muchos sectores. Sin embargo, el saldo crediticio para pymes bajó diez puntos al término del año 2007, y las perspectivas para el cierre de 2008 indican que el descenso será aún más acusado.

Esta tendencia parece encajar con los datos que recoge el Observatorio de la Situación Económica de las pymes, elaborado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME). La organización reconoce percibir un endurecimiento de las condiciones de acceso a la financiación, ocasionado sobre todo por la restricción del crédito bancario. Además, el aumento en la morosidad de los pagos y la aparición de una alta proporción de impagados inciden de forma negativa en la salud financiera de las pymes.

Como dato positivo, la competencia entre las entidades bancarias por la captación de clientes empresariales tenderá a incrementarse, y lo hará de forma especial en el sector de las pymes. Así, Caja Duero firmaba recientemente un acuerdo de colaboración con CEPYME para lanzar una línea de financiación para pequeñas y medianas empresas por debajo del Euríbor. En concreto, la entidad dispone del “Préstamo Personal de Inversión y Financiación de Circulante”, un producto cuyo interés se calcula en torno al Euríbor menos el 0,20% durante los dos primeros años, y al Euríbor más 0,30% en el tiempo restante. El importe total del crédito puede alcanzar hasta 60.000 euros y el plazo de amortización es de siete años, aunque se puede recurrir a un periodo de carencia de hasta dos años.

AL RESCATE DE LA PYME

La mayoría de las entidades bancarias, además de contar con paquetes propios de soluciones de financiación para la pequeña y mediana empresa, ofrecen la posibilidad de solicitar las líneas crediticias del Instituto de Crédito Oficial (ICO). La Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos acaba de aprobar las partidas presupuestarias con las que el ICO contará para el próximo año. En total, las pymes podrán acceder a unas líneas de financiación que suman 9.825 millones de euros, lo que supone una cantidad tres veces mayor que la destinada a este año. Así, la línea ICO-pyme está dotada para el próximo año con 3.000 millones más respecto a 2008. Como novedad, se permitirá que un 40% del préstamo se dedique a financiación complementaria; asimismo, se concederá el 100% del importe del proyecto, y no el 80% como se hace actualmente.

También se abre una nueva línea de 10.000 millones para las necesidades de financiación del capital circulante de las pequeñas y medianas empresas que demuestren ser solventes y fiables. En este caso, el ICO aportará y asumirá el riesgo del 50% de los fondos, y los bancos y cajas el otro 50%. En este sentido, se ha aprobado la concesión de una moratoria de un año a las empresas que están pagando un crédito de la línea ICO-pyme; en concreto, para los concedidos desde el 1 de enero de 2006. De esta manera, estas empresas no tendrán que amortizar el capital del crédito durante los próximos 12 meses, y sólo pagarán los intereses.

Soluciones específicas

Los dos grandes grupos bancarios españoles cuentan con diversas propuestas de financiación especializadas en pymes. Entre la oferta del BBVA destaca el “Préstamo Flexible Negocios” diseñado para que el cliente pueda anticipar sus cuotas cuando lo decida, beneficiándose de las siguientes ventajas: posibilidad de amortizar anualmente al menos el resultado de dividir el importe del préstamo entre el número de años de la operación, y máxima flexibilidad para realizar pagos a cuenta de la amortización que se elija, semestral o anual, con el consiguiente ahorro de intereses.

El Grupo BBVA no ofrece información de los tipos de interés y los límites de capital que aplica a cada producto, ya que estos se fijan en función del perfil del cliente y del nivel de riesgo que entraña la operación. En cuanto a los requisitos para poder acceder a este producto, la entidad solicita a sus clientes lo mínimo exigido por el Banco de España. En primer lugar, identificación e información fiscal que incluye el último impuesto de sociedades pagado, la declaración trimestral del IVA y un histórico de operaciones bancarias con un importe superior a los 3.000 euros, además del último balance presentado en el Registro Mercantil y del más reciente cerrado en el año en curso, así como información relativa a los socios que constituyen la sociedad.

A su vez, el Banco Santander apuesta por el “Supercrédito Liquidez Empresas”, especialmente recomendado para microempresas y pymes, aunque también puede ser contratado por autónomos y profesionales. Se caracteriza porque es una cuenta de crédito con la que la empresa, además de financiar sus inversiones en equipamiento, puede disponer de liquidez. Cuenta con un plazo de liquidación de ocho años y un plan de amortización durante los últimos tres años, por lo que el titular no tiene que devolver el capital hasta la finalización del quinto año. La entidad bancaria establece un límite máximo del crédito en función de la naturaleza del inmueble. Así, para locales en zonas comercialmente consolidadas y oficinas en zonas urbanas, ofrece hasta el 70% del valor de tasación con un límite de crédito máximo de 600.000 euros. Y el 60%, con un límite de 450.000 euros, para inmuebles en zonas comercialmente no consolidadas y oficinas en zonas no urbanas. Si se trata de naves industriales, otorga el 50% del valor de tasación con un máximo de 300.000 euros.

Créditos para nuevas empresas

Entre la amplia oferta disponible en el mercado bancario, destaca el apoyo que diversas entidades brindan a los emprendedores, ya que disponen de créditos específicos para la puesta en marcha de una idea empresarial. Así, Ibercaja cuenta con el “Préstamo Primera Empresa”, destinado a financiar la adquisición de instalaciones y bienes afectos al inicio de una actividad económica.

El producto atiende la necesidad de disponer de capital circulante para hacer frente a los pagos y a los desfases que se generan entre los gastos de arranque de actividad y los ingresos. El préstamo, que también puede ser solicitado para aquellos casos de diversificación en los que se crean nuevas ramas de negocio, tiene un plazo de liquidación de siete años con uno de carencia. Su interés se calcula en torno al Euribor más el 0,90%, si se presenta una garantía personal, y del Euribor más el 0,75% o de un fijo del 7,5% si la garantía es hipotecaria. Para su concesión, Ibercaja solicita la documentación necesaria para comprobar que la operación es viable. Así, si el solicitante del préstamo ya es cliente de la entidad, deberá presentar los últimos datos económicos oficiales, así como los provisionales del ejercicio y las liquidaciones del IVA. En caso de no serlo, se tienen que presentar las escrituras de constitución y los poderes, además de la anterior documentación.

Bancaja ofrece entre su paquete de servicios destinados a las empresas el “Crédito Primera Empresa” para aquellos titulares de su cuenta joven que deseen poner en marcha una iniciativa empresarial. El plazo para amortizarlo es de siete años, y el tipo de interés que se le aplica es del Euribor a tres meses más 2,5 puntos o 1,5 con una garantía hipotecaria.

Fuente | consumer.es