La comercialización del producto permitirá a la entidad ingresar unos 500 millones

Caixa Catalunya ha puesto a la venta 824 de los más de 1.200 inmuebles que ocupan sus sucursales en toda España. Con la operación, la segunda caja catalana podría ingresar unos 500 millones de euros, según cálculos del sector. La venta lleva aparejado el compromiso de que la caja que dirige Adolf Todó seguirá ocupando las oficinas en régimen de alquiler de forma indefinida, aunque con opciones de recompra.

La originalidad de este tipo de operaciones, que ya han puesto en marcha o están realizando grandes entidades como Santander, BBVA y Sabadell, es que en el caso de Caixa Catalunya se pretende colocar ese patrimonio en varios lotes y a inversores particulares, en su mayor parte clientes de banca privada.

La caja de ahorros espera obtener una importante liquidez con la que elevar sus recursos propios, necesidad que afecta al conjunto del sector financiero. Se calcula que por cada euro que crecen esos recursos, se eleva la capacidad de inversión entre 15 y 30 euros. La entidad venderá paquetes por un valor mínimo de 5 millones, que comprenderían entre unas 10 y 15 oficinas. El volumen máximo de un paquete de oficinas sería de 50 millones. La gestión de la venta correrá a cargo del área de banca privada de la caja, que dirige Merche Grau.

Los potenciales compradores son clientes actuales de banca privada de la entidad, aunque también se prevé ofrecer el producto a otros. Está pensado para clientes con una cierta cultura de inversión y para family offices a la que tiene derecho Caixa Catalunya-,el precio lo fijará otra tasación oficial.

La rentabilidad mínima esperada para el cliente es del 6,5%. Una parte de esa rentabilidad se deriva de lo que recibe de alquiler y otra parte (un 2%), de la esperada revalorización de esos activos. Esa posible revalorización (2% anual) es muy prudente y tiene en cuenta que el boom inmobiliario ya es cosa del pasado.

Las oficinas que se pondrán a la venta están ubicadas en lugares atractivos para los inversores, como es el caso de las grandes ciudades, Barcelona o Madrid. La superficie media de las sucursales es de unos 200 metros cuadrados, mientras que su ubicación será en ciudades de más de 10.000 habitantes.

Fuentes de la entidad señalaron que uno de los objetivos es ofrecer a los clientes nuevos vehículos de inversión con carácter innovador. Hasta ahora, las operaciones que habían realizado otras entidades preveían vender la totalidad de la redyde la mayoría de los inmuebles, incluyendo los servicios centrales, a un solo comprador, normalmente un fondo de inversión. Ese es el modelo del Santander, por ejemplo. En el caso de Caixa Catalunya, la entidad deja al margen los otros inmuebles que posee y se centra sólo en las sucursales.

Fuentes del sector financiero señalaron que el Banco de España ve con buenos ojos operaciones como la de Caixa Catalunya. No en vano, con la venta la entidad refuerza aún más su solvencia y su capacidad de crecimiento en un entorno en el que la obtención de liquidez tiene un costo muy elevado para todas las entidades.

Caixa Catalunya ha sido en los últimos meses una de las entidades más activas en la política de reforzar sus recursos ante la situación de inestabilidad y la creciente morosidad del sector inmobiliario que afectan al sistema financiero español.

Entre las decisiones adoptadas por el nuevo equipo que dirige Todó, se encuentra la venta de buena parte del paquete de acciones en el grupo de infraestructuras Abertis por 740 millones. De esos, unos 500 millones son beneficios extraordinarios. Otra de las medidas es la venta de parte de su compañía aseguradora, por la que puede ingresar unos 1.200 millones.

Fuente | lavanguardia.es