Caixa Cataluña obtuvo al final del tercer trimestre del año un beneficio neto consolidado de 369,4 millones, un 17,4% menos que en el mismo período del año anterior, según informa la entidad financiera en un comunicado.

Ante el contexto de incremento de la morosidad, Caixa Catalunya ha aumentado las provisiones para insolvencias totales hasta los 480,9 millones, lo que servirá para compensar el nivel de morosidad, que a finales del tercer trimestre se situó en el 4,29%, incluyendo como activo dudoso el riesgo crediticio de la constructora Martinsa-Fadesa.

La entidad catalana estima que acabará recuperando el 80% de los activos clasificados como activos de nueva morosidad.

El margen de intermediación aumentó un 8,7% hasta los 636,7 millones de euros, mientras que el margen ordinario ascendió a 1.473,9 millones de euros, lo que supone un aumento del 61,1%. Los resultados por operaciones financieras y diferenciadas de cambio se elevaron a 532 millones como consecuencia de las plusvalías conseguidas por la venta de activos, como la venta de Riofisa por 314 millones hace un año.

La segunda caja catalana ha obtenido un margen de explotación de 974,4 millones de euros, un 105,8% más en su variación interanual, con unos gastos de explotación que han crecido un 8,6%.

En cuanto al volumen de negocio gestionado, el grupo financiero alcanzó los 105.393 millones de euros, al tiempo que los recursos de clientes gestionados ascendieron a 52.208 millones, con un avance interanual del 6,2% en las modalidades minoristas del balance. En cambio, la actividad minorista fuera de balance sufrió una reducción del 21% como consecuencia de la tendencia de retroceso de los fondos de inversión, mientras que la reducción del negocio mayorista descendió un 4,4%.

El saldo de los créditos a clientes gestionados obtuvo un incremento interanual del 5,1% al final del tercer trimestre, hasta los 53.185 millones de euros.

La segunda caja catalana presentará mañana su nuevo plan estratégico, basado en el negocio minorista y la proximidad a los clientes, con vista al nuevo entorno económico y la previsión de una desaceleración de la actividad financiera internacional. Los objetivos de este plan son mejorar la calidad del servicio, la rentabilidad, la innovación y la solidaridad.