La inversión inmobiliaria en España no dedicada a las viviendas, es decir, la terciaria, ha caído durante el pasado mes de junio hasta un total del 32% menos en el primer semestre del año, colocándose alrededor de los 4.000 millones de euros, de los cuales el 68% proviene de inversores extranjeros, según consultoras como CBRE y JLL.

La mayoría de firmas señala como principal problema la cautela de los inversores ante la inestabilidad política actual, pero también a la menor actividad que de momento están mostrando las socimis y la escasa cantidad de activos en el mercado disponibles. Además, el récord inversor del anterior ejercicio agrava aún más la situación en términos interanuales.

Por otro lado, JJL cree que para el resto del año se mantendrá el actual ritmo descendente y que el conjunto del ejercicio económico echará el cierre con una inversión inferior a los 9.400 millones de euros que se llegaron a contar en el anterior 2015.