La Comisión Europea, tras las reunión efectuada el pasado día de ayer, ha querido proponer un presupuesto para el año 2017 un 6,25% menor, siendo el montante total para el próximo año de 134.900 millones de euros. Además, ha querido fijar como prioridades el apoyo a la recuperación económica del conjunto de países, además de apuntalar la seguridad y resolver el problema de la crisis de refugiados.

La explicación para la reducción del presupuesto en el año 2017 se basa en que el Ejecutivo de la Comisión Europea espera recibir esta vez menos facturas que procedan de los programas de los fondos de cohesión. Eso sí, antes de ser aceptada, la propuesta de Bruselas debe ser debatida y pactada en la Eurocámara de los Veintiocho.

Del presupuesto propuesto, 74.600 millones de euros irían a parar a apoyar el crecimiento, destinando hasta 21.100 millones de euros a generar empleo y competitividad. La parte más importante en este apartado sería la destinada a impulsar la convergencia de los Estados miembros mediante inversiones productivas y reformas estructurales.