El banco británico Barclays anunció ayer un acuerdo para inyectar 7.300 millones de libras (9.263 millones de euros) en el núcleo de su capital social. La mayor parte de esa inyección (8.175 millones de euros) procederá de dos emiratos árabes, Qatar y Abu Dabi, y el resto será ofrecido en forma de notas convertibles a los actuales accionistas e inversores institucionales. La Bolsa premió inicialmente al banco con una subida del 10%, pero el valor empezó a desplomarse cuando se conocieron detalles de la operación, muy onerosa para la entidad, y acabó cayendo casi un 13% al cierre.

Barclays emitirá 3.000 millones de libras (3.800 millones de euros) en instrumentos de reserva de capital, que devengarán a sus titulares una prima anual del 14% hasta 2019, y 4.300 millones de libras (5.450 millones de euros) en bonos convertibles obligatorios, que tienen garantizado un cupón del 9,75% y que deberán pasar a acciones ordinarias en junio de 2009.

El Qatar Holding and Challenger, una compañía que representa al jeque Hamad bin Jassim bin Jabr al Thani, presidente de Qatar Holding, invertirá 2.300 millones de libras (2.915 millones de euros), con lo que casi doblará su actual presencia en el banco al controlar en torno al 15,5% del capital. El jeque Mansour bin Zayed al Nayhan, miembro de la familia gobernante en Abu Dabi, invertirá casi 3.500 millones de libras (4.435 millones de euros), y se convertirá en el primer accionista de Barclays con más del 16% del capital. Ambos serán los dos mayores accionistas del banco y controlarán, en total, la tercera parte de Barclays.

El objetivo de la ampliación de capital es cumplir con las condiciones exigidas por el Gobierno para dar acceso a los bancos británicos al plan de rescate de la City aprobado hace tres semanas. El Barclays, al igual que el Abbey/Santander, ha preferido arropar por su cuenta el núcleo duro de su capital sin recurrir a la entrada del Estado como accionista. Así, puede beneficiarse de las ventajas del plan de rescate sin someterse a las limitaciones que el Gobierno quiere imponer a las entidades, desde la moderación de los salarios y bonos a sus ejecutivos a la moderación o congelación de los dividendos.

El presidente de Barclays, Marcus Agius, aseguró ayer que la decisión de preferir el dinero de dos emiratos del Golfo Pérsico en detrimento del Estado “no tiene nada que ver con la cuestión de los bonos, es una cuestión de autodeterminación”.

Sin embargo, la operación ha sido muy criticada porque la prima del 14% que el banco pagará a los nuevos accionistas es superior al 12% que RBS, Lloyd’s TSB y HBOS pagarán al Gobierno Británico por adquirir acciones preferentes en el plan de rescate.

Barclays se ha defendido con el argumento de que ese 14% es fiscalmente deducible mientras que la prima que los bancos pagarán al Gobierno no lo es, con lo que según la entidad el costo para Barclays es similar.

En realidad serán los contribuyentes quienes paguen el diferencial al reducirse los ingresos del Estado. Pero los analistas estiman que el cupón del 9,75% por las acciones convertibles se eleva al 16% una vez sumados los gastos, lo que encarece sensiblemente la operación, y pone en duda las ventajas de esta solución para el accionista en comparación con la entrada del Gobierno.

La autonomía para mantener el reparto de dividendos sin injerencias del Gobierno podría ser un argumento. Pero Barclays ya ha suspendido el reparto de un dividendo previsto de 2.800 millones de euros y el Gobierno ha dado a entender que las limitaciones en materia de dividendos a RBS, Lloyds y HBOS sólo durarán un año si de aquí a entonces se ha estabilizado el sistema financiero.

Fuente | Elpais.com